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Historias de los que se reinventaron en tiempos de cuarentena

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Lucho apostó a la innovación y hace pocos días salió en sus redes sociales con una propuesta llamativa: tragos de coctelería envasados al vacío para beber el fin de semana en casa.

El arranque lo hizo con el clásico italiano Negroni y tuvo buena repercusión que le permite generar ingresos extra ante la falta de actividad por la pandemia del coronavirus.

Luciano López llegó desde su Roca natal a Bariloche en 2003. Se capacitó en coctelería y enología y desde hace 8 años es el referente detrás de la barra de una tradicional cervecería artesanal. Pero en estos tiempos de encierro y aislamiento social, sin ninguna cervecería abierta al público y sin barras, ideó este emprendimiento que venía amasando en su cabeza y encontró en la cuarentena el momento justo para lanzarlo.

“Siempre estoy mirando lo que hacen en Europa, que nos llevan diez años de ventaja, porque me gusta innovar y no quedarme en el tema de la coctelería”, contó @lucho_merengue, como se hace llamar en Instagram este joven de 36 años que adaptó una propuesta del viejo continente a la realidad local. Para eso debió comprar una máquina deshidratadora para las frutas que entrega a modo de decoración del trago, el equipamiento para el sellado y diseñar el packaging.

El proceso demanda un tiempo: 12 horas para deshidratar la fruta, luego la maceración del trago que se conserva por varios días en un recipiente de 5 litros con botánicos (especias) y para terminar el envasado y sellado en una bolsa cofrada que lleva el rótulo especial de cada trago. “Queda fachero y es una opción para tomar un buen trago el fin de semana en tu casa ahora que no se puede salir”, destacó Lucho y remarcó que su producto permite realizar dos tragos y en caso de llevar gaseosa, se ofrece aparte. El costo parte de los 200 pesos.

“No lo hago para mantenerme pero sí como un hobbie y para estar innovando en coctelería aunque también suma un extra ahora que no tenemos las propinas”, señaló Lucho que en solo una semana de emprendimiento ya despertó el interés de un restaurante para sumarlo a su oferta de delivery junto a sus menúes.
Maru Castro pasó de la cocina a la costura literalmente en esta cuarentena. Esta mujer del barrio Alto Jardín Botánico desde hace años se encarga del comedor de un colegio privado de Bariloche y la falta de ingresos provocada por la inactividad, la llevó a pesar otra estrategia de subsistencia para ella y su familia.
Tengo una máquina de coser familiar y empecé a hacer los tapabocas de doble tela y con elástico aun antes de que el uso sea obligatorio porque veía lo que pasaba en España. Primero fueron para mi familia, después para los vecinos y lo publiqué en Facebook y empecé a vender. Hoy tengo pedidos de 5 a 15 por día”, relató Maru, quien reconoció que los ingresos son una ayuda para la comida y para pagar los servicios básicos ya que su esposo también se vio afectado en su trabajo de viajante por la imposibilidad de llevar mercadería fuera de Bariloche.

Maru se puso a coser barbijos en Bariloche y es un emprendimiento exitoso de la cuarentena. Foto: Alfredo Leiva

Para Maru esta reinvención es “estar en movimiento y un rebusque para sobrevivir” e incluso destacó que este segmento de la industria textil ayuda también a dos familiares que en otros barrios comenzaron a fabricar tapabocas y son un éxito.

Maru Castro, en su casa, con la máquina de coser, la nueva aliada de la cuarentena. Foto: Alfredo Leiva

Con un proyecto más ambicioso y con la búsqueda de ser el sustento para 25 personas, Adrián Dannemann pasó de liderar una reconocida agencia de viajes de Bariloche a una empresa de desinfección en la que participan empleados de la agencia, personas vinculadas al turismo y técnicos de una firma de control de sanidad de alimentos.
Cuando empezó la cuarentena pensé en ofrecer un servicio de desinfección que es un rubro que tengo conocimiento porque en los años '90 tuve una empresa vinculada a la fumigación y creo que la desinfección llegó para quedarse”, dijo Adrián que en pocas semanas adquirió el equipamiento, los desinfectantes y reunió al capital humano para empezar con los servicios en comercios, hoteles, oficinas y viviendas.

La desinfección de la nueva empresa que lidera Adrián Dannemann, es para cualquier ambiente. Gentileza

El nuevo emprendimiento, Desinfecciones Generales (DG), se gesta con tres motivaciones: una la económica para la subsistencia del personal de su agencia y otras familias; otra la solidaria porque se ofrecen desinfecciones gratuitas en espacios vinculados al bien común; y la tercera es “contribuir a mostrar que Bariloche está cada vez más sanitizada y ocupada de difundir el concepto de desinfección” ante la pandemia.
También está en la premisa de DG la innovación constante. “A medida que surgen nuevas formas para desinfectar mejor las vamos adaptando”, señaló Adrián quien remarcó que se utilizan desinfectantes sobre la base de amonio. La incursión por este mercado ya tiene buenos resultados y además de contrataciones se ofrecen canjes de desinfecciones por alimentos u otros servicios “para ayudarnos unos a otros”.

En Roca se pueden hacer fiestas de cumpleaños por Zoom


Ana tenía el año planificado con distintos eventos. Su salón tenía pedidos para festejos y actividades a lo largo de casi todo el año. Hasta que la pandemia cambió definitivamente el rumbo de los acontecimientos a mediados de marzo.
“Los salón de eventos están cerrados desde el 14 de marzo y comenzamos a buscar alternativas. Surgió la idea de alquilar los juegos, pero no nos dieron la habilitación para circular y tuvimos que buscar otras alternativas para subsistir”, cuenta Ana Laura Alcoba, propietaria del salón de eventos Fabra.


Nosotros tuvimos que suspender entre 50 a 60 eventos en estos meses, teníamos alquilado el salón y en muchos casos con las señas hechas, que no se pueden devolver. Entonces empezamos a vender productos de limpieza, hacer barbijos y fabricar máscaras. Compramos los materiales y los hacemos, también elaboramos comida para vender a domicilio. Esto nos permite comer y tratar de sostener los impuestos del salón”, afirmó Ana.
Para superar la crisis se buscan alternativas para reconvertirse en el rubro. “Otras de las actividades que hacemos son los zoomples: cumpleaños por zoom con animación en conjunto con animetas. Y cumples a domicilio con los baules de títeres, mini teatro, máquinas de burbujas o tardes de juego recreativas para que los nenes tengan un día de cuarentena distinto”.
La actual situación llevó a varios salones a cerrar sus puertas.
“No pudieron acordar los alquileres con sus dueños y tuvieron que cerrar. Por eso nos unimos y formamos un grupo entre varios dueños de salones para ofrecer en alquiler algunos juegos, cama elástica, juegos de luces, paintball lasser. También hicimos cajas solidarias para repartir entre varios comerciantes que estamos en el mismo rubro. Tampoco tenemos acompañamiento del municipio. Algunos pudimos acceder al crédito de AFIP con tarjeta de crédito y al del Crear todavía no tuve respuestas”, sostiene Ana, consciente de que su rubro tendrá varios meses por delante hasta que pueda reabrir sus puertas.
Mauricio Prado es peluquero y se adaptó a los nuevos tiempos haciendo cortes a domicilio.
“En el comienzo de la pademia paramos todo, tuvimos que cerrar el local porque no se podía trabajar. Por suerte mi mujer había puesto un mercado en la casa y comencé a trabajar con ella, pero era una entrada menos y esta situación comenzó a generar deudas”, relató Mauricio quien encontró en lo cortes de pelo a domicilio una salida, dos semanas después de iniciar el aislamiento y ahora, con la habilitación por unas horas, volvió a la actividad.
Me tengo que adaptar a las pocas horas que nos dan para trabajar que serían doce horas semanales. Antes haciendo horario corrido, viernes o sábados, trabajaba casi en un día esa cantidad de horas. No te alcanza para pagar un alquiler, impuestos y mantener a la familia, pero vamos a trabajar esas horas y seguir con los cortes a domicilio. Es complicado pero no queda otra”, señaló.
Para Claudio Rodríguez también hubo cambios. “El Bar se convirtió en delivery, pasó de ser un restaurante, confitería y boliche a una rotisería cuando comenzó la pandemia. Ahora también me dedico a vender máscaras faciales, barbijos, alcohol en gel, guantes y todo lo que sea protección por la covid-19. Hacemos la venta por redes sociales y WhatsApp, también a través de la venta telefónica con los clientes que tengo del bar que a su vez nos sirve para promocionar”, relató.

Claudio Rodríguez se renovó en los tiempos de aislamiento social.

Claudio señaló que de esa manera sobrelleva la situación para poder pagar los gastos de alquiler e impuestos del local y acotó que trabaja la mitad del personal que tenía.  “Trabajando una semana con el delivery hacemos el 20% de lo que hacíamos funcionando de manera normal. La cuestión es que tenemos que afrontar los gastos habituales”.

Venta online y delivery, desafíos en Viedma


Como una alternativa a la disminución de ventas,  bajo el lema «es momento de entregar lo mejor de vos», y con la premisa de garantizar el aislamiento social y cumplir con los protocolos sanitarios,  el municipio de Viedma habilitó un registro de servicios de entrega de productos a domicilio del sistema delivery.
El registro está disponible para cualquiera de las actividades comerciales que no han sido frenadas por la cuarentena y que están habilitados para ofrecer servicios de entrega a domicilio, mayoritariamente de los sectores gastronomía, farmacia, servicios a los hogares, y materiales de construcción.
El sistema prevé la aceptación de las condiciones de envío y entrega, que se regulan a través de un protocolo de recomendaciones que dispone la misma página.
Si bien el municipio aclara que se trata de un listado de referencia y que se basa en la corresponsabilidad que establezcan las vecinas y los vecinos en cada transacción, la permanencia en ese registro estará sujeta al seguimiento y apego absoluto a esas recomendaciones.
María Inés Magnanelli, mercería minorista:
 Inicié hace poco con la venta online y con una clientela enorme, y primero me tuve que actualizar. La gente llama sobre todo para la compra de insumos para fabricar barbijos.

María Inés en su mercería de Viedma. Foto: Marcelo Ochoa

Empecé a trabajar mediante mensajes de whatsapp, y mercado pago, y si la gente no se adapta tengo las alternativas de transferencias bancarias, o entonces el servicio de taxi que me hace el delivery trae el dinero de los clientes. El taxista va lo suficientemente protegido, y la manipulación se hace por bolsa con todas las medidas de seguridad.
El diagrama de recepción de ofertas y pedidos tiene como medio un sitio en facebook, y en los mensajes por whatsapp de requerimiento de mercadería se pide a la persona que se identifique, les enviamos fotos de los productos, y la clientela lo devuelve con su elección.
Nunca había trabajado de esa manera, me tuve que aggiornar, y mi negocio por delivery se sostiene porque las ventas son importantes. Hay entre 150 y 180 consultas por días y los pedidos de “delivery” rondan entre 30 y 40 por día.
La verdad que no pensé que iba a ser así porque estábamos acostumbrados a la atención del mostrador, mis empleadas conocen el rubro, esta nueva forma de atención al cliente es importante y se va a sostener en el tiempo.
El valor de compra es variado y recomiendo a las clientas que se junten entre tres y cuatro para las compras, así no le sale tan caro el servicio de delivery. También estoy usando la plataforma de comercio electrónico de la Municipalidad de Viedma.
Respecto de qué puede pasar si se levanta la cuarentena, la forma presencial seguirá porque a la gente le gusta la  atención personalizada y tocar mercaderia y comparar las muestras al lado de una tela, pero el sistema “on line” se va a sostener en el tiempo porque a la gente le resulta cómodo que le lleven las cosas a las casa.
Los jóvenes usan Mercado de Pago, pero las personas mayores no se amigan y hay que manejarse con dinero en efectivo.
Romina Spirka, juguetería:
A la gente le gusta ese sistema de “delivery”, pero nosotros que estamos en la calle algunas veces nos preocupa la inseguridad de algunos barrios, y tratamos de seguir con las entregas, porque quieras o no es un servicio.
Lo que si tratamos de que la distribución lo hacemos nosotros mismos, y con nuestros propios vehículos, para evitar que se incrementen los costos, porque por ahí si contratamos un remisse el costo se eleva. Por caso, los envíos a barrios alejados pueden rondar los 250 pesos.
A veces nos tenemos que arreglar y ponernos de acuerdo con los clientes porque es posible que si vamos a una casa y no están los dueños, tratamos de coordinar otros horarios y días.
En estos momentos me gustaría que la normativa sea pareja para todos porque he visto que los locales de otros colegas están abiertos en horarios y días no permitidos dentro de los protocolos.

En Cipolletti buscan la vuelta a lo gastronómico


Jonathan es mecánico, vive en el barrio Luis Piedrabuena y desde que comenzó la pandemia no le han llegado trabajos. Su rubro cuenta con una acotada flexibilización que solo permite recibir vehículos que presten servicios esenciales y a puertas cerradas. “Por las restricciones el sector no se está moviendo, me las tuve que rebuscar para poder pagar el alquiler y comer con mi familia”, indicó.
Antes de la cuarentena podía mantenerse con lo que “entraba por día”. Por el contexto de emergencia sanitaria debió buscar otras alternativas para generar ingresos económicos. “Con mi pareja decidimos comenzar a hacer torta fritas, pizzetas, alfajores de maicena por encargo, publicarlo por redes sociales y salir a repartir sin cobrar el envío con tal de poder vender algo”, mencionó. El ingreso que obtiene es como para paliar los gastos justos porque “cuesta porque la gente tampoco tiene plata”.

Jonathan, un cipoleño que se reinventó en la cuarentena. Foto: Florencia Salto

La rama gastronómica es otra de las afectadas por las medidas dispuestas en las normativas municipales de Cipolletti. En Chef’s House debieron adaptarse realizando viandas para poder seguir vendiendo. En su funcionamiento habitual era un restaurante gourmet de 30 cubiertos de comida en pasos. “Hoy nada de lo que puedas vender está dentro de lo permitido”, contó su propietario el chef, Alejandro Cáceres.
No hay manera de sobrevivir comercializando viandas, sirve para sostenerse un poco pero también está el costo de los productos, el tiempo en el que lo podes hacer y tener que estar corriendo por la ciudad para una entrega”, señaló.
Los clientes se convierten en un pilar fundamental con su apoyo para que el negocio continúe y no deba cerrar. Otro de los servicios que se entregaba en el lugar eran las clases demostrativas, en el que se enseñaba a la persona lo que iba a comer, algo que pasó a realizarse de manera virtual.
El área de la actividad física en lugares cerrados será uno de los últimos eslabones en restablecerse y los propietarios de estos negocios se las ingenian para subsistir. Luego de dos meses sin poder abrir, Silvio busca mantener vivo su gimnasio ubicado en la zona del centro cipoleño. Una de las alternativas que más sale es el alquiler de los equipamientos. “Lo que piden en su mayoría son las bicicletas fijas y kits de entrenamientos”, detalló. Las rentas tienen una duración de un mes y no es solo para clientes de ese comercio.
“Desde que cerré el gimnasio me sigue generando gastos, hay momentos que pensas si seguís o no. Voy juntando lo que se puede y pagando por partes, generando deuda a futuro”, confesó. Y agregó que “si se sigue complicando tendré que pensar en vender alguna máquina para compensar pérdidas”. Por otro lado, los profesores que trabajan en el lugar se las intentan producir ingresos captando personas con clases virtuales a través de redes, algunos lo hacen de manera gratuita para no perder el contacto con sus alumnos y otros funcionan mediante un aporte.
Las emprendedores y comerciantes que viven de la organización de fiestas y eventos sociales son grandes perjudicados por el coronavirus. Todo indica que les queda un largo camino por recorrer para que se vuelvan a habilitar las aglomeraciones y reuniones de personas lugares cerrados.
José toda su vida laboral está ligada al ambiente festivo, actualmente tiene Arte Studio Producciones que presta servicios de sonido e iluminación. “Hace dos meses está todo parado, ahora para hacer algo estoy reflotando lo que es la digitalización de materiales audiovisuales analógicos (VHS), ya que en algún momento trabajé con foto y video”, explicó.
Además, en el local montó con equipos de alta tecnología una estación para que djs de la zona puedan alquilar una hora para grabar o transmitir vía streaming un set musical. “La persona viene se desinfecta antes y después, se monta y toca el tiempo reservado”, especificó y añadió lo pensó debido a que “tenía los equipos parados”.
“La situación es preocupante pero estamos tratando de resistir, intentando que venga gente, mover un poco el negocio, y hay que pagar las deudas”, precisó.
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