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Estudiantes universitarios: cómo sobrevivir en tiempos de pandemia

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Por Vico Martínez Zoni

Tres historias de estudiantes rionegrinas que se quedaron en Roca para continuar sus estudios o mantener un puesto laboral en medio de la pandemia de coronavirus. ¿Cómo afrontar largas horas de cursadas y trabajos en un contexto de aislamiento?

Con el comienzo de la pandemia muchos estudiantes tuvieron que quedarse en la ciudad para poder continuar con sus estudios, otros no contaron con la posibilidad de volver a sus hogares por falta de permisos y otros tantos temían perder los trabajos que les permiten costear los gastos del día a día.

Marisol (33) es estudiante de Trabajo social en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Ella es de San Antonio Oeste, pero debido a la pandemia, decidió quedarse en Roca para continuar con sus estudios. “Me tuve que venir a Roca porque acá tengo internet. Es una imposibilidad no contar con conexión, quedarme con mi familia me alejaba de poder seguir estudiando”, sostuvo y remarcó que hoy en día no contar con una computadora o celular te excluye del sistema.

“El acceso gratuito que se daba nos pone hoy en día en una situación de desigualdad: no importa cuánto esfuerzo hacés para tratar de entender los contenidos de las materias, sino cómo acceder a esos materiales para poder estudiar”, indicó la joven.

Silvana (24), oriunda de Los Menucos, contó que en enero viajó a Roca para comenzar a trabajar y por cuestiones económicas, no le convenía ir y venir durante el verano, razón por la que decidió quedarse en Roca y no en la región sur con su familia. “En marzo me agarró la pandemia trabajando, así que tuvimos que implementar todos los cuidados porque estaba acompañando a una señora mayor”, comentó la estudiante que desde 2013 reside en Roca.

No importa cuánto esfuerzo hacés para tratar de entender los contenidos, sino cómo accedés a esos materiales”

Marisol, estudiante de Trabajo Social

Con el correr de los meses, el trabajo de cuidados finalizó y la joven pudo acceder a un puesto de mucama en un centro de salud. “Es un contrato por 3 meses que termina dentro de poco; si no me lo renuevan me tengo que volver a la casa de mi familia porque es imposible mantener un alquiler y los gastos diarios sin trabajo”, agregó. Actualmente, Silvana se encuentra cursando las últimas materias del Profesorado de matemáticas en el Instituto de Formación Docente.

Agostina (25) es estudiante de abogacía en la Fadecs y preside el centro de estudiantes. La joven, oriunda de Bariloche, comentó que eligió quedarse en Roca porque cuenta con un trabajo que le permite afrontar los gastos del alquiler, pero dijo que su situación no refleja la del resto de sus compañeros. “Hay muchos que se dan de baja de las carreras o se cambian de universidad. Las exigencias académicas aumentaron en este contexto y es muy difícil sostener”, manifestó.

Las tres jóvenes coincidieron en la necesidad de volver a sus casas para “recargar pilas” porque es muy complicado encontrar motivación para seguir. “Tratamos de entender que es por el bien de uno y de todos, pero a la larga se hace difícil y se vuelve una contra muy importante”, indicó Marisol.

“Fechas muy significativas para la mayoría de las personas, como cumpleaños, día del padre, de la madre o las próximas fiestas de fin de año, se vuelven una realidad muy complicada para quienes estamos solos”, añadió la joven de SAO. Esta situación “hace que una esté más sensible, porque en este contexto todo te afecta. Es el primer año que no viajo por el día de la madre y estoy acostumbrada a una familia grande. Me dan ganas de abandonar todo e irme a mi casa, pero hay que aguantar”, dijo Silvana.

Es una desesperación constante no saber de tu familia, si alguien se contagia y vos no podés estar para acompañar”

Agostina, estudiante de Abogacía

Por otro lado, respecto a lo académico, Marisol destacó que, pese a lo complicado de la situación, entre compañeros siguen encontrando la manera de conectarse y compartir con quien no cuenta con los recursos.

“Se dan situaciones en las que, por ejemplo, alguien hace un resumen del material y se lo envía por WhatsApp a un compañero que no tiene internet. Son pequeñas cosas que te hacen saber que no estás tan sola”, contó. Lo mismo afirmó Silvana, quien insistió en la importancia de tener gente cercana con la cual acompañarse y resaltó el apoyo que recibió de compañeros del IFDC, que le dieron fuerzas en el momento en el que el aislamiento se hizoduro.

Para Agostina, la nueva modalidad dejó afuera a muchos estudiantes no solo por los recurosos tecnológicos, sino porque hay muchos que tienen que elegir “si siguen alquilando o vuelven a sus ciudades, si la situación económica les permite seguir adelante”, contó.

“Tenemos que hacerle frente a muchísimo contenido y una sobrecarga de material que nos demanda unas 8 horas en promedio frente a una computadora y a eso hay que sumarle si tenés que trabajar”, concluyó Agostina.

Derecho a la educación gratuita: sin garantías en la virtualidad

Marisol, estudiante de Trabajo Social, remarcó que es muy difícil para una familia promedio mantener un alquiler para que sus hijos tengan la posibilidad estudiar. “En muchos casos, se trata de una primera generación de universitarios; somos hijos de mecánicos, de amas de casa que viven el día a día y ese esfuerzo no se está viendo. Perdemos mucho como sociedad si no valoramos estos contextos”, enfatizó.

Además, agregó que a comienzos de la pandemia desde la facultad liberaron datos de las plataformas virtuales, donde se suben materiales para estudiar y así poder acceder sin consumir datos del celular, pero que no todos los profesores utilizan esa vía.

“Quien tiene acceso a internet o a una computadora tiene acceso a una educación. Quienes no cuentan con esto, pierden el derecho de la educación pública y gratuita. En la virtualidad se amplifica la desigualdad”, sostuvo Marisol.

En este contexto de aislamiento obligatorio, las estudiantes afirmaron que durante estos meses se encontraron ante la situación de elegir entre el trabajo y el estudio para estar bien física y mentalmente, porque “se hace imposible estar con todas las cosas al día”.

En esta línea, Silvana agregó que “el estudio pasa a un segundo plano lamentablemente” porque hay que “salir a trabajar para cubrir gastos y priorizar la salud”, finalizó la joven de Los Menucos.



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