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Bajan los casos de coronavirus en Roca, pero la tranquilidad todavía no llega

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Roca registra una caída en los casos informados hace tres semanas. ¿A qué se debe y qué factores inciden? Un especialista en Epidemiología plantea una mirada estratégica basada en el rastreo, control y el trabajo territorial.


La disminución de casos de coronavirus reportados en Roca, es una tendencia que repite desde mediados de octubre. Y lejos de considerar que la situación epidemiológica empieza a controlarse, especialistas sostienen que los números son solo reflejo de una porción de la compleja realidad a la que asistimos, en el contexto de pandemia.

“Ha habido un descenso de casos, pero no es para cantar victoria”, dijo el médico rionegrino Juan Cruz Astelarra, exdirector de Epidemiología de Río Negro (2004-2006) quien, tras vivir más de una década en Roca, se animó a esbozar un primer análisis sobre lo que está ocurriendo con la curva de casos en la ciudad.

“(La disminución) no quiere decir que esto está controlado ni mucho menos, puede haber varios factores que inciden, uno de ellos es el Plan Detectar”, analizó en diálogo con LA COMUNA. Sin embargo, dijo que al ser la pandemia un evento tan prolongado, conviene aguardar por lo menos uno o dos períodos de incubación (14 a 28 días) para hacer una análisis más minucioso.

Juan Cruz Astelarra, exdirector de Epidemiología de Río Negro. Foto archivo

Para Astelarra, con el Plan Detectar se produjo un aumento de casos, que tiene que ver directamente con el aumento de la detección. “Al aumentar la detección se va aislando a las personas y se va disminuyendo la difusión del virus”, expresó y esto, en parte, puede estar generando resultados alentadores.

Es que la suba repentina de casos en Roca se dio en las primeras dos semanas de octubre, coincidentemente en la fecha en la que se implementó el plan. “Hoy la curva está al nivel que estaba hace dos semanas o un mes, está volviendo a su nivel habitual”, significó Astelarra quien explicó que siempre que se modifique la forma de diagnóstico de una enfermedad, esto traerá aparejado un cambio. “Ahora se están viendo casos que antes no se estaban viendo. Se amplió la visión”, explicó.

Para el médico, el operativo (Detectar) es muy atinado y tiene un buen impacto social, pero es necesario intensificarlo y ampliarlo con un mayor alcance poblacional. Además, opinó que sería adecuado hacerlo con el análisis PCR ya que permite detectar el virus, desde su inicio.

Por otro lado, dijo que “para la población es importante ver que desde Salud se le está dando más importancia, que está yendo a buscar y no está solo sentado con un teléfono o esperando que la persona vaya al hospital”, señaló con respecto al plan, ya que si se testea, la gente le da relevancia.

No se sabe todavía qué porcentaje de población se ha enfermado, porque una gran cantidad no se ha testeado”

Juan Cruz Astelarra, exdirector de Epidemiología de Río Negro

LA COMUNA consultó a infectólogos del Hospital Lopez Lima sobre el porqué de la disminución en los casos y sobre el análisis de la situación epidemiológica en Roca, pero no hubo respuesta.

Rastrillajes más amplios

Rastrear, testear y aislar” son las tres tareas más difundidas entre los países del mundo para bajar el nivel de contagios, según referenció el médico. “El rastreo no aumenta los casos simplemente te dice dónde están y cuáles son”, afirmó y polemizó con las concepciones que aseguran que deben testearse solo las personas con dos o más síntomas, siendo que hay estadísticas que demuestran que una porción de los infectados son asintomáticos en el curso de toda la enfermedad.

Según investigaciones internacionales, “se está hablando de alrededor de un 20 o un 30% de (pacientes) asintomáticos, una cifra muy importante”, aseguró y dijo que también están aquellos que tienen síntomas tan leves que no los distinguen o los niegan. Todo esto lleva a que haya “un grupo importante de gente que está diseminando el virus y que no se lo controla”, sostuvo y dijo que esa es una de las razones por las cuales esto no se frena.

“Estamos con niveles muy bajos de detección por PCR, en comparación con otros países” opinó el experto. Explicó que un indicador de niveles de rastreo es el porcentaje de positividad. La base para asegurar que hay un buen rastreo sería tener entre 5 a 10% de positividad de PCR, es decir, que por cada caso positivo haya entre 10 y 20 casos negativos, pero “en Argentina estamos entre el 30 y el 50% de positividad, mucho más bajo”, apuntó.

Por otra parte, las cifras oficiales reportadas día a día por el Ministerio de Salud son solo una porción en el mapa de casos ya que allí se reportan los casos de personas que dieron positivo a los test, pero también hay personas confirmadas por cuadro clínico y por ser contacto estrecho conviviente. Los casos reportados serían algo así como “la punta del iceberg”, ya que “debajo de eso hay mucho más que no estamos viendo”, apuntó Astelarra.

Por eso, para el médico uno de los ejes a reforzar es el rastreo y testeo, como lo mostró la experiencia de la Villa 31 en Retiro y otros barrios de Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, se sabe que con estas estrategias se podrá “aplanar” la curva, pero en el caso de nuestro país, dijo, “esto no termina hasta que no haya inmunidad poblacional”.

La inmunidad poblacional puede darse por la vacunación efectiva de una parte importante de la sociedad o bien cuando alrededor del 70% de la población se haya enfermado, lo que producirá una baja circulación del virus. Aún no se conoce cuanto dura la inmunidad del coronavirus y tampoco se sabe qué porcentaje de población padece y/o padeció la enfermedad, porque una gran parte no se ha testeado.

Tres pilares para cambiar, desde una mirada social

Según Astelarra, hay dos cuestiones principales que influyen en la situación epidemiológica. Por un lado, el nivel de rastreo, testeo y aislamiento por parte de los organismos de control; y por el otro lado el comportamiento de la población en cuanto a los cuidados. “Las soluciones pasan por hacer las cosas en serio”, dijo el médico y según surgió de la entrevista, sería de la mano de implementar tres pilares:

  • Un adecuado rastreo, más rápido y más amplio.
  • Una estrategia de comunicación que tienda a generar un cambio en el comportamiento social.
  • Un trabajo colectivo -territorial- que integre a los distintos actores sociales en las decisiones y en las tareas de control, información y cuidado.

Una herramienta para llevar a cabo los dos puntos últimos, serían los Comités de Emergencia, que en varios lugares se habían conformado pero actualmente disminuyeron o paralizaron su funcionamiento.

“Me ha tocado trabajar con Comités de Emergencia municipales (durante la epidemia de la Gripe A) y cuando trabajan bien, es muy valioso”, dijo Astelarra y aclaró que tiene un impacto social positivo ya que la gente siente que está participando.

El barrio y “lo territorial”

“Más allá de las normas nacionales que deben existir y las provincias, la aplicación concreta en cada lugar creo que debió ser siempre municipal y en ciudades grandes, barrial. Las normas son claras, pero ¿Cómo se aplican en cada barrio?. Las realidades son distintas”, expresó el epidemiólogo, señalando que en Roca no es lo mismo el centro que los barrios o en las zonas rurales.

“Los que mejor conocen cada barrio son los vecinos del barrio. ¿Por qué no hablamos con ellos, porque no les consultamos cómo lo hacemos?”, hipotetizó.

El fundamento es que cada lugar tiene sus propias características no solo en formas de vida, sino también en momentos epidemiológicos como sucedió en algunas ciudades de Río Negro donde había cero casos.

“Es necesario retomar un poco la solidaridad social en los barrios, que los vecinos se cuiden entre todos”, agregó. Esto llevaría a que, por ejemplo, si una familia está en aislamiento, los vecinos vean de qué manera ayudan y no se estigmatice.

La gran pregunta es si aún hay tiempo para repensar estrategias en este sentido. Ante esa duda, Astelarra dijo que sí ya que queda un largo camino. “Estamos a tiempo, todavía falta mucho”, concluyó.

Turismo: «Todo dependerá de cómo se haga»

Ayer domingo 8 de noviembre se realizó la reapertura turística intraprovincial en todo el territorio rionegrino y desde el 4 de diciembre, podrán ingresar visitantes del resto del país a la provincia de Río Negro.

Consultado sobre este tema, Juan Cruz Astelarra hizo un pronóstico afirmando que indiscutiblemente impactará en la situación sanitaria, pero que dependerá de cómo se hace.

“¿Van a aumentar los contagios? Seguramente que si, el tema es cuánto, si va a ser una explosión o va a ser un aumento pequeño y controlable”, cerró el especialista y exdirector de Epidemiología, desde El Bolsón.

“Todo depende de como se haga. Si se hace bien, se puede hacer”, dijo, teniendo en cuenta los controles y cuidados pertinentes de parte del Estado y de la población visitante y local.

Datos

  • 533 casos activos de coronavirus hay en Roca, descendió y es la cuarta ciudad de la provincia con más casos luego de Cipolletti, Bariloche y Viedma.
  • 207 casos nuevos de covid-19 se reportaron la semana pasada en Roca, mientras que los curados fueron 252.
  • 31 por ciento de casos menos hubo la primera semana de noviembre respecto de la primera semana de octubre.
  • 2 personas fallecieron por coronavirus en Roca, durante los siete días de la semana pasada.
  • 66 días es el tiempo estimado de duplicación de casos de covid-19 en Roca, en Río Negro es 60 días (al 5/11)


(lacomuna)
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