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La historia del roquense que sobrevivió a 90 días de terapia intensiva por covid-19

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Luis, con 56 años, tuvo la internación más larga por covid en la terapia del hospital de Roca. Contra todo pronóstico y varios factores de riesgo, logró pasar a sala común. La historia de un sobreviviente, en palabras de su hijo.


“Con mis hermanos queremos contar esto por si le sirve a otras familias que la estén pasando mal”, dijo Juan y las palabras brotaron como manantial de consuelo en medio de una crisis sin precedentes. El caso de su papá es una historia que merece ser contada, porque si bien la guerra está en curso, hay una batalla ganada.

Juan Marin, hijo de Luis cuenta lo que vivió la familia durante estos tres meses. Foto: Juan Thomes

Luis Marín contrajo coronavirus y desató un grave cuadro que lo llevó a estar tres meses en cuidados intensivos, pero para sorpresa de muchos, sobrevivió a la etapa más crítica.

Con 56 años y varios factores de riesgo, desde afecciones cardíacas y respiratorias, despertó tras 90 largos días de internación en Cuidados Intensivos. Pasó alrededor de dos meses en coma, y en el último tiempo -y gracias a la implementación de las visitas de familiares bajo estrictos protocolos-, Luis empezó a mostrar mejoras. El miércoles pasado fue trasladado a sala común donde permanece internado y en proceso de rehabilitación por el síndrome post terapia intensiva.

“Lo que lo hizo salir es la fuerza y la voluntad de vivir. Uno no sabe bien porqué, pero se ve que tiene muchas ganas de vivir”, contó a LA COMUNA Juan Marín, su hijo quien pasó los tres meses en vela junto a sus hermanos. Cada mañana se presenta en el hospital para ayudar a los médicos y enfermeros con los ejercicios de rehabilitación cardiorrespiratoria y muscular, para aprender y así poder volver a casa con su padre en un tiempo más.

“Había gente que entraba a terapia y no duraba ni dos días. Nosotros pensábamos que él en cualquier momento se iba y la verdad, es que la luchó bastante y la sigue luchando”, aseguró. “Ahora está mejorando, está evolucionando bien, según dicen los médicos”, comentó Juan.

Cuando dieron el permiso lo pudimos ver, y eso sirvió. Mi hermano fue y pudo comunicarse con él y ahí empezó a mejorar”

Juan Martín, hijo del paciente

Si bien ya logró intercambiar palabras con su papá, la mayoría del tiempo Luis está dormido y precisa cuidados estrictos en internación. “Falta cerca de un mes más de rehabilitación y que su cuerpo empiece a reaccionar de a poco. Todavía estamos luchando por él (…) esperando que siga adelante, que siga con nosotros renegando un tiempo más…”, dijo y sonrió.

“Hubo meses que nos decían que esperaramos que en cualquier momento nos llamaban porque él no iba a resistir. No era un buen augurio todo lo que él tenía”, relató Juan, ya que su padre tiene Epoc, sólo un porcentaje de uno de los pulmones en funcionamiento, obesidad y había sufrido dos infartos años anteriores.

En los últimos años, había estado dos veces internado en grave estado.Él siempre se dedicó a la jardinería, pero por problemas de salud ya no estaba trabajando. “El gordito Marin le dicen todos en el barrio”, contó Juan, quien es uno de sus siete hijos. La familia, de Paso Córdoba, nunca se imaginó que Luis se contagiaría porque se cuidaban mucho. No hubo síntomas compatibles previos, según relataron, sino que todo empezó un día cuando empezó a adormecerse sin razón y divagar.

Lo llevaron a la salita del barrio y los médicos pidieron una ambulancia para ser derivado al hospital de urgencia, donde quedó internado. “Pensamos que era por algo del corazón”, contó Juan. A los dos días les confirmaron que era positivo de covid-19 y “ahí empezó toda la lucha”. “Desde un principio él estuvo muy mal. Nos llamaban y nos daban el parte, podía fallecer en cualquier momento”, relató Juan, sobre lo que sucedió los primeros días de agosto. “Nos dijeron que fue el coronavirus lo que desató todo esto”.

Foto: Juan Thomes

Para la familia, lo difícil de transitar estos meses no solo fue la incertidumbre de saber que estaba entre la vida y la muerte, sino el hecho de no poder verlo. “Una vez estuvo 8 o 9 minutos fallecido, nos dijeron que podía quedar con secuelas por eso, pero no, esta enterísimo”, contó el joven, sorprendido por la fortaleza de su padre.

Pero para Juan, su papá no estaría en esta instancia sin los médicos y enfermeros que lo cuidaron y le dieron toda la atención necesaria para salvarlo. “Gracias a dios, los buenos médicos en el hospital se hicieron cargo de él y lo cuidaron (…) Quiero agradecerles infinitamente a ellos, no tengo palabras. Quisiera agradecerles en persona porque nos llamaban, nos hablaban con sinceridad y trataban de reconfortarnos. Agradecerles de corazón, y al hospital por lo que hicieron y siguen haciendo”, dijo. “Nosotros no teníamos esperanza”, concluyó Juan.

Ahora resta continuar y apostar fuertemente a la rehabilitación y los cuidados para atravesar esta etapa determinante tras el alta de terapia intensiva, según valoraron los médicos que lo atendieron.

Secuelas post terapia

“La mayoría de los pacientes post covid han quedado con disnea o falta de aire por un tiempo, de dos a tres meses. También dolor de espalda o en el pecho, recuperación que lleva un tiempo por la cicatrización de los pulmones”, comentó la kinesióloga intensivista Mirian Romero desde el Hospital López Lima.

En el caso de un paciente como Luis, las secuelas son como las de cualquier otro paciente crítico, las del llamado Síndrome post terapia intensiva, las cuales se suman a sus enfermedades crónicas cardiovasculares, respiratorias y antecedentes.

La jefa de terapia intensiva del Hospital de Roca, Cristina Orlandi, aseguró que ya tuvieron alrededor de seis pacientes críticos con secuelas covid y que necesitaron rehabilitación, inclusive de deglución y fonación.

Una de las dificultades es que en el sistema de salud pública no hay centros de rehabilitación con internación para pacientes post terapia. El más cercano es en una clínica de Neuquén, según comentó Orlandi. En Roca, existe Adanil pero no tiene internación.

“Los pacientes que salen de UTI y requieren rehabilitación quedan en sala de clínica”, comentó la médica y dijo que son atendidos por kinesiólogos pero solo hay dos profesionales para gran cantidad de pacientes.

(lacomuna)


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