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Cuando el proyecto es dar trabajo y el deseo, cambiar Roca de raíz

La organización “Nadie a dormir sin comer” nació para asistir en la pandemia. La pobreza en el interior profundo de Roca los impactó. Ahora quieren ser nexo para generar trabajo.


Bajo una idea solidaria que nació en medio de la catástrofe, un cirujano pediátrico y una odontóloga de Roca; empezaron a pensar que es posible transformar la dura realidad que atraviesan muchas familias roquenses a través del trabajo. Para estos trabajadores de salud, la creación de puestos de trabajo y la capacitación para gestar proyectos de economía social, configuran la llave maestra para dar un vuelco en la realidad de las barriadas populares.

En menos de un año, pasaron de repartir alimentos, ropa y muebles a cinco merenderos por la emergencia sanitaria, a pensar en la posibilidad de ser nexo para dar y fomentar la cultura del trabajo. Esta es la nueva misión del grupo “Nadie a dormir sin comer” que nació en marzo de 2020 para ayudar a familias ante la parálisis de la economía por la cuarentena.

“A medida que se fue restableciendo la posibilidad de trabajar, empezamos a ver que lo que realmente queríamos era ayudar a la gente a conseguir trabajo”, contó el cirujano pediátrico Pablo Pomar a LA COMUNA, pero para hacerlo necesitan de los gobiernos, los actores sociales y sobre todo de la parte empresarial para aportar ideas. “Necesitamos a los dadores de trabajo para cumplir con esta misión”, agregó Valeria Maida.

En la sede de La Rural, es donde nuclean donaciones de todo tipo para las familias que requieren ayuda durante la pandemia.

Entrar al mundo del trabajo era misión imposible para una enfermera roquense quien se había recibido, pero no tenía ropa ni dinero para empezar la búsqueda laboral. A través de la ONG, consiguió trabajo en el hospital de Cipolletti. Una señora que se dedicaba a coser y no tenía recursos, fue asistida con telas y ropa y empezó a confeccionar barbijos como medio de vida. También miembros de la agrupación que estaban desocupados terminaron consiguiendo trabajo.

No es tarea fácil porque el trabajo es un recurso que escasea y porque tampoco tenían bien en claro cómo hacerlo. De a poco empezaron a tener reuniones con funcionarios de la municipalidad, de la Provincia, empresarios, fundaciones y grupos para sumar fuerza a este deseo.

“Queríamos cambiar el rumbo y no solo seguir en una cuestión asistencialista, sino más de cambiar el día a día de verdad, esta pobreza que viene azotando nuestra realidad”, analizó Pomar. Si bien asegura que hay una suerte de “pérdida de la cultura del trabajo” todavía hay personas con ganas de trabajar y de salir adelante, a pesar de que su realidad sea muy difícil, según expresó.

En un lugar donde se pueden producir muchas cosas, es donde se está pidiendo trabajo. Es fuerte y contradictorio”
Pablo Pomar, integrante de “Nadie a domir…”

En poco más de un mes, generaron dos capacitaciones laborales en las que nuclearon a 41 personas que asisten a comedores y merenderos y ayudaron a algunas de estas personas y más, a conseguir una fuente de dinero. Ahora, desde “Nadie a dormir sin comer” piensan en obtener una personería jurídica y se sumaron a Fundersur.

“Cuando la idea es motivadora y tiene un trasfondo solidario, aúna a la gente. La pobreza es un tema muy sensible junto a la emergencia sanitaria que todavía estamos atravesando”, dijo Valeria Maida, odontóloga y referente de la agrupación. “A todos nos atravesó esto en la vida”, agregó en alusión a la pandemia.

Ambos concuerdan en que la motivación surgió de zambullirse en la realidad de los barrios y de tocar con sus manos, y ver con sus propios ojos; la manera en que viven vastos sectores de la ciudad.

“Fuimos viendo el sacrificio que hacían muchos de los merenderos para cocinarle todos los días a entre 30 y 250 personas en medio de la pandemia”, dijo Pomar. En el día a día, cuando llevaban las donaciones se fueron encontrando con una pobreza extrema, acá, a pocos kilómetros del casco céntrico. “No hay piso, hay nylon y cantonera”, relató el médico.

Para Valeria fue impactante la falta de agua y las condiciones de vida tan desfavorables de muchas familias. “Vi un Roca que no conocía, no transitaba. me sorprendió lo grande de ese conurbano rodeando toda la ciudad, está ahí nomás y parece otro mundo. Hay muchas tomas, no hay agua. (…) en medio de la pandemia, la gente no tiene agua en diez días (en la zona norte), es una locura”, opinó Maida.

Vi un Roca que no conocía. Me sorprendió lo grande de ese conurbano que está acá nomás y parece otro mundo.”
Valeria Maida, integrante de “Nadie a dormir..”

“Es un lugar donde la gente podría realmente estar mejor, no estamos en medio de una gran ciudad donde la villa prolifera porque no hay donde expandirse. Estamos en un lugar totalmente productivo, una zona donde hay tierra por todos lados, hay agua, chacras abandonadas. Es muy incoherente que la gente viva en la manera en que vive”, sentenció Maida.

Transformar

Sus deseos de fondo empalman con la necesidad de dejar a sus hijos, una ciudad mejor. Para Valeria, Roca es un lugar donde es posible dar pasos hacia transformaciones porque es accesible llegar a los actores sociales y políticos que tienen influencia y poder.

“Es viable transformar nuestra ciudad, pero tenemos que tirar todos para el mismo lado”, dijo. “A lo mejor somos unos idealistas pensando que podemos transformar el mundo, pero yo me sumo a ese grupo, me parece que se pueden transformar cosas. Prefiero creer que es así y a mis hijos los crio de esa manera”, concluyó.

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