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El kinesiólogo aceptó el abuso y acordó una pena de 2 años

El kinesiólogo acusado de abusar de una paciente a la que le realizaba masajes en el cuello, aceptó su culpabilidad y se sometió a un Juicio Abreviado que le resultó positivo, ya que los abogados y el equipo del Ministerio Público acordaron una pena de apenas 2 años por lo que no irá a la cárcel, pese a que es su segunda condena por hechos similares.

Tras esperar más de casi 27 meses, la víctima de abuso por parte del kinesiólogo que debía atenderla por una importante contractura cervical, terminó acordando con la defensa. En la primera jornada del juicio contra Mirko Ledesma, la querella aceptó el desarrollo de un Juicio Abreviado que le permitió al acusado, tras reconocer el hecho, obtener una pena más beneficiosa.

Las partes le presentaron el acuerdo al Juez que deberá resolver si acepta los dos años de prisión y una serie de medidas de conducta que el kinesiólogo deberá cumplir. Además de la prohibición de acercamiento a la mujer de 30 años a la que le metió la mano debajo del pantalón durante una sesión por una contractura, deberá acreditar su participación en cursos de perspectiva de género.

La querella solicitó que sean dos, uno en Río Negro por alguna organización con antecedentes comprobables en la materia, y otro por la Universidad Tecnológica de Buenos Aires.

Esta es la segunda condena que sufre Ledesma en su contra, ya que en 2006 fue condenado a 2 años y 3 meses  de prisión y 3 de inhabilitación para ejercer, tras considerarlo culpable del abuso sexual simple a una niña de apenas 12 años que también era su paciente.

Ledesma, de 57 años, llegó al juicio tras formularle cargos en agosto del año pasado. Durante el relato de la fiscalía se hizo referencia a la denuncia de la víctima que relató el hecho ocurrido en febrero de 2019, cuando en una sesión  que arrancó a las 12.30, el acusado esperó que se vayan los pacientes de los demás gabinetes y allí comenzó a manosear a la mujer. Ella explicó que primero, estando de espaldas, las manos del profesional bajaron más de lo debido, lo que le generó una gran incomodidad. Luego él le solicitó que se colocara boca arriba, y mientras con una mano masajeaba su cuello, la otra la colocó por debajo del pantalón, le tocó la vagina y le introdujo uno o más dedos.

 

 

Gentileza mejorinformado

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