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Hallaron restos de un dinosaurio cerca de Roca: “No era demasiado grande, pero seguramente era feroz”

Hallaron restos de un dinosaurio cerca de Roca: “No era demasiado grande, pero seguramente era feroz”

El paleontólogo Fernando Novas habló sobre el descubrimiento de un dinosaurio carnívoro de 70 millones de años que alcanzaba los 4,5 metros de longitud. El hallazgo se dio a 100 kilómetros de nuestra ciudad aproximadamente.

La provincia de Río Negro es una de las provincias más ricas en fósiles en nuestro país y ha dado fósiles realmente muy interesantes de cómo fue la evolución de los dinosaurios, en particular, de los dinosaurios carnívoros”, señaló. “Hace varios años, en 1985, cuando yo tenía 25 años, tuve la fortuna junto a mi jefe en aquel momento, José Bonaparte, ya fallecido, y describimos el primer dinosaurio carnívoro casi de todo el hemisferio sur y lo bautizamos en honor a un profesor de Cipolletti, que fue quien lo descubrió, el profesor Roberto Abel. Ese dinosaurio se llamó Abelisaurus”.

“A partir de 1985, se hicieron descubrimientos de parientes del Abelisaurus en distintos países del hemisferio sur. En el resto de la Patagonia, en Brasil, África, Madagascar, India. Y fue creciendo la familia de los abelisáuridos. El último que venimos a describir y a agregarle a esta familia, es uno que no era demasiado grande, pero seguramente feroz, al que bautizamos con el nombre de Niebla antiqua. Hace referencia a los bancos de neblina que había en el momento en que se estaba haciendo la excavación y “antiqua” por la edad. Se viene a sumar a la lista de carnívoros patagónicos que vivieron en el pasado. Fue descubierto más o menos 100 kilómetros al sur de la localidad de Roca“, expresó en diálogo con “Mano y contramano” en El Cordillerano Radio 93.7.

La zona en la que se realizó el descubrimiento pertenece a campos la familia Arriagada. “El que era un entusiasta de los fósiles también era Alberto, o cariñosamente “Beto” Arriagada, que lamentablemente falleció unos años atrás. Él tenía una enorme pasión por buscar fósiles”.

“En el 2010 tuve la fortuna de conocerlo a Beto, en seguida se entusiasmó y fuimos a caballo andando casi una hora hasta unos afloramientos rocosos que tenían una gran cantidad de fósiles. Así que a partir de ahí, empezamos a hacer proyectos de investigación, y uno de mis becarios, Mauro Aranciaga Rolando, solicitó una beca al National Geographic y le concedieron los fondos para volver a este sitio fosilífero que habíamos recorrido tiempo atrás con Beto Arriagada”.

Ahí fue donde hallaron los huesos de Niebla. “Lamentablemente, muchas veces que uno encuentra dinosaurios, no están sus esqueletos completos. Son figuritas difíciles. De este, sí conocemos la parte posterior del cráneo, donde se alojaba el cerebro, desde allí salían los distintos nervios para inervar los ojos, las fosas nasales, la nariz, etc.”, detalló. “También era el lugar donde se asentaba la musculatura para accionar las mandíbulas de depredador. O sea que a pesar de que encontramos el cráneo y otros huesos del esqueleto, las características del cráneo nos dan mucha información del comportamiento o las capacidades que tenían., de su visión, etc.”.

También contó que “se encontró asociado con el cráneo, restos de mandíbulas que tienen dientes, que son recurvados hacia atrás, con bordes aserrados. Esos dientes permitían desgarrar la carne con más facilidad”.

Para continuar con la investigación colocaron los restos en una tomógrafo. ”Eso nos permitió indagar en la estructura interna de todas sus cavidades. También hicimos cortes de las costillas y otros huesos para ver cómo eran los anillos de crecimiento del dinosaurio”.

El profesional destacó la información que se puede obtener de un fósil de cualquier tipo. “A partir de un huesito o de un pedazo de roca que uno pueda colectar en el campo, esa roca si uno la analiza en el microscopio puede detectar granos de polen de una panta que ya no existe, que te puede develar si en ese lugar de Río Negro crecían plantas, si era un lugar boscoso o si era un lugar cercano a mar”, señaló. “Permiten reconstruir la historia del planeta en que vivimos”.

En las excavaciones, “comúnmente somos entre 20 y 25 personas. Esto varía. Pero más o menos ese es el número de personas que tengo la fortuna de dirigir en el laboratorio de Anatomía Comparada en el Museo de Ciencias Naturales en Buenos Aires. Cuando va todo el equipo las chances de descubrimiento son altas”, contó. “Pueden ser dos semanas o tres. Trabajando intensamente, las chances son buenas y uno siempre se vuelve con algún regalo de la Pachamama”.

“La segunda etapa es cuando uno vuelve a museo, y tenemos que liberar la roca que durante millones de años cubrió el hueso, en este caso, el cráneo de Niebla”, explicó. “Se puede utilizar martillo, cincel o una aguja. También martillos neumáticos y se trabaja removiendo con más precisión una gran cantidad de roca”.

“Quien realiza la preparación del fósil tiene que tener habilidad, conocimientos y talento”, destacó. “Porque si no, se destruye esa información”.

“Los fósiles originales pertenecen al Museo Patagónico de Ciencias Naturales de Roca, que es un hermoso museo porque atesora una gran cantidad de fósiles, y próximamente cuando se puede regularizar el tema de la pandemia y podamos viajar nuevamente a la provincia, entregaremos los materiales de Niebla al museo. Es muy probable que los directivos de la institución decidan exponerlos para que la gente pueda apreciarlos”.

(Gentileza

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