Los salvacelulares: un negocio que crece en la región

Por José Luis Denino

Nada peor que un celular saturado . O que se rompa o caiga al agua en este tiempo de pandemia.

La intensidad de uso en grandes y chicos se multiplicó por tres, porque hoy casi todo se resuelve a tiro de un click.

Y si así no se logra, lo que sigue es desesperación. Por eso los técnicos que los reparan son los magos del momento, porque con un dólar por las nubes son pocos los que pueden cambiarlo por uno nuevo.

Los principales servicios que piden los clientes son los siguientes, de acuerdo a las consultas que realizó Río Negro:

– Rotura y cambio de pantalla.

– Reparación del PIN de carga.

– Limpieza por memoria saturada y traspaso de datos.

Como los precios de las reparaciones dependen de repuestos a valor dólar, las variaciones son constantes. Y a veces se modifican en el mismo día.

La gran mayoría de los usuarios están hoy con las videoconferencias por distintas plataformas. Y los más chicos y jóvenes tienen atestados los móviles con juegos y entretenimientos.

“Los celus tienen el triple de uso que antes de la pandemia”, explicó Ulises Vidal. Junto a Nahuel Escobar son dos jóvenes que reciben trabajos para reparaciones y mantenimiento.

Explican que el primer dato que avisa que el celular está al borde del colapso se ve con la batería. “Lo tenés cargado al 80% y en 10 minutos cae al 10%. Claro que la pérdida depende del tipo de teléfono, pero cuando eso sucede hay que limpiarlo ya”, dijo Nahuel.

Ulises añadió que para las reparaciones es necesario un muy buen pulso y buena vista.

Explicó que con los equipos viejos es más fácil porque se abren desde atrás y le sacás y cambiás la batería. En cambio, en los celulares nuevos, para levantar la pantalla y acceder a la batería interna se trabaja con calor y las herramientas son caras.

“Ni hablar cuando te traen los módulos rotos. Si vas a levantar la pantalla corrés riesgos, hay que avisarle al cliente, porque se puede trizar y adiós teléfono”, dijo Nahuel.

Una reparación de fondo demora uno a dos días a los sumo. Por memoria colapsada, en una hora y media está. Para una persona apuradísima, porque vive del teléfono” lo tenés que tener máximo en dos horas”, reveló Ulises.

«Llegan con mucho apuro y ansiedad, porque hoy todo pasa y se resuelve desde el celu. Si te lo dejan en reparación, no lo quieren para mañana. Lo quieren para ayer».
Nahuel Escobar, técnico

“Lo que más se nota es la actitud de la gente y la presión que te ponen para tener un trabajo bien hecho y en tiempo récord. Lo entendemos desde el punto de vista que están inquietos porque es su herramienta de trabajo. Cuando no funciona o tienen un problema grave lo quieren para ayer”, explicó Néstor Castro, que trabaja en una casa de electrónica de la calle Tucumán, en Roca.

Mari Rodríguez tiene con su marido un local de venta de celulares y accesorios en el centro de la ciudad y dice en forma risueña que todo el vértigo con el mundo celulares se debe a que “los chinos no descansan”.

“Tuvimos parado el comercio por un mes cuando se instaló la cuarentena, y cuando nos habilitaron para reabrir, era un mundo nuevo: habían aparecido cuatro modelos nuevos en cada marca de celulares “.

En cuanto a los accesorios, salen mucho los trípodes de 20 y 30 cm, los estuches de $ 600 y 800 y cuesta conseguir los soportes de mesa para Zoom.

Costos de arreglos

$ 10.000 el valor de reposición de un módulo (pantalla) roto.

$ 1.500 el costo para la reparación y limpieza del PIN de carga de un celular.

(Gentileza lacomuna)

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