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Ricardo Flores: “En el cerro Harriet hubo una batalla de 9 horas y realmente creí que de ahí no salía”

Ricardo Flores: “En el cerro Harriet hubo una batalla de 9 horas y realmente creí que de ahí no salía”:

“Cuando escuché que habíamos recuperado Malvinas, me puse la ropa de soldado y me presenté en el cuartel, y me dijeron que me fuera, que no hacía falta. Y a las 48 horas me convocaron. Yo era soldado nuevo, no tenía que ir al sur. Pero faltaban cuatro soldados y me llamaron y acepté sin dudarlo”, cuenta Ricardo Flores, veterano de Malvinas y por sobre todas las cosas un “custodio” de la memoria. En esa época se encontraba en su casa de la infancia en Corrientes.

Los primeros atisbos del conflicto del Atlántico Sur lo sacudieron, al igual que a centenares de soldados, aun en continente. Y así lo recuerda Flores, quien no por casualidad con los años cambió las clases de educación física por el profesorado de Historia.

“El 25 de abril de 1982 estábamos todavía en la costa, en el sur y yo le decía al Subteniente Walter Martínez ´acá se arma´. A las 12 de la noche de ese día nos dicen que nos íbamos a Comodoro, que habían tomado las islas Georgias y que estábamos en situación de guerra. Yo iba tranquilo, estaba seguro de lo que iba a pasar. Y así llegamos a la primera isla”, relata Ricardo.

Unos días después, el 1 de mayo a las 4:45 de la mañana, tuvo su primer acercamiento al horror, sin todavía estar en Malvinas. Allí, en ese lugar, mientras esperaban el helicóptero para pasar a las islas se produjo el primer ataque inglés.

El 2 de mayo a las 16:02 desde el submarino nuclear HMS “Conqueror” lanzaron el primer torpedo que impactó en la sala de máquinas del ARA. El segundo destruyó la proa y el Belgrano comenzó a hundirse. En el fondo de la cuenca de Los Yaganes, al sur de Malvinas, a más de 4.200 metros de profundidad, los restos del buque son testigos de la mayor tragedia naval de la historia de la Armada Argentina.

Mientras tanto, las tropas argentinas en las islas Malvinas tomaban conocimiento de lo sucedido con el Belgrano, pero la ferocidad de los ataques era tan grande que era imposible “detenerse” en ese episodio.

“Supimos del hundimiento. Pero como ya habíamos vivido los ataques del 1 de mayo, sabíamos que lo que pasara después iba a ser para cualquiera. Tanto el derribo de un avión argentino como el hundimiento de un buque. Si ya habían hundido el Belgrano, sabíamos que el desembarco británico era inminente”, se acuerda el ex combatiente.

¿Cómo fue el primer ataque, antes de llegar a Malvinas?

“Fue a 30 metros de donde estaba yo, tirado en una zanja esperando el helicoptéro que nos buscaba. Fue estruendoso, las bombas cayeron muy cerca. A las 8 fue el segundo ataque. Ya en Malvinas yo estuve en el cerro Harriet. Y ahí dije, ´de acá no sé si salgo´, pero ya lo tenía asumido”, rememora el integrante de la Asociación de Veteranos de Guerra de Roca y del Observatorio Malvinas, entre otros.

La noche del 11 de junio cala hondo en la memoria de Flores. Con una nitidez que conmociona, recuerda que a las 21, comenzó un ataque que duró más de 9 horas. “Después de eso mis compañeros que tenían posiciones más lejos, me decían que esa noche el cerro Harriet parecía que se prendía fuego”. Al día siguiente, el 12 de junio, fueron tomados prisioneros por parte de soldados británicos.

 

“El miedo te paraliza, las bombas te están cayendo ahí. Si no te metiste entre las piedras, las esquirlas te arrancan la cabeza. No teníamos suficiente artillería, no teníamos cañones, bombas y a ellos les sobraba. Y un fúsil contra un cañón no puede hacer nada. Nos cercaron, nos encerraron y tuvimos que entregar las armas el 12 de junio”, recuerda Flores. 

 

 

 

 

Gentileza anr

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