Usted esta aquí
Inicio > Regionales >

Sin caldera, con caloventores y con mucho humo

Sin caldera, con caloventores y con mucho humo
Sin caldera, con caloventores y con mucho humo

La falta de calefacción en el vetusto edificio de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNCo obligó a la suspensión de clases y desnudó una interna feroz entre el rectorado y la gestión de local. Para intentar paliar la situación, se probó un sistema de calefacción con caloventores industriales, que generaron una densa humareda, por lo que fueron desechados.

La suspensión de las clases generó críticas por parte del Centro de Estudiantes, que reclamó no haber sido consultado para tomar la medida. También cayó mal en la gestión del rectorado a cargo de Beatriz Gentile, quien mira con recelo el andar de la FADECS, y, puertas adentro, cuestionó no haber tratado de solucionar el problema de la calefacción con anticipación.

Lo cierto es que no funcionó la medida paliativa probada durante la tarde en el viejo edificio, que se construyó de manera provisoria y después de 50 años aún continúa como sede de las distintas carreras de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Los caloventores industriales andan con gasoil y, si bien sirven para generar calor, el humo y el olor a combustible hacía que el aire se torne irrespirable.

Los caloventores se probaron durante la tarde para tratar de paliar la falta de calefacción en el edificio que se construyó de manera provisoria hace 50 años.

Según explicaron desde el decanato, al frente de Juan Carlos Fernández, se debe hacer un arreglo complejo para volver a contar con calefacción central en el edificio. Se detectó una importante fuga de agua en la cañería subterránea y ante el riesgo de derrumbe que se genera por la pérdida, se recomendó no encender la caldera este año.

Ante la imposibilidad de calefaccionar las aulas, se decidió suspender las clases y mientras se trabaja en métodos alternativos. Los caloventores quedaron descartados, entonces ahora se piensa en paneles eléctricos en cada una de las dependencias o en su defecto equipos de aire acondicionado frío-calor. Por lo tanto aún no hay fecha de retorno a las actividades presenciales.

La noticia sobre la suspensión de clases llegó a los medios nacionales, que relacionaron la falta de calefacción con la crisis presupuestaria que enfrentan las universidades del país y en especial la UNCo, que acumula un déficit económico cercano a los 200 millones de pesos en el primer cuatrimestre.

En resumen:
Resumen en español del contenido en 100 palabras

La falta de calefacción en el vetusto edificio de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNCo obligó a la suspensión de clases y desnudó una interna feroz entre el rectorado y la gestión de local. Para intentar paliar la situación, se probó un sistema de calefacción con caloventores industriales, que generaron una densa humareda, por lo que fueron desechados.

La suspensión de las clases generó críticas por parte del Centro de Estudiantes, que reclamó no haber sido consultado para tomar la medida. También cayó mal en la gestión del rectorado a cargo de Beatriz Gentile, quien mira con recelo el andar de la FADECS, y, puertas adentro, cuestionó no haber tratado de solucionar el problema de la calefacción con anticipación.

Lo cierto es que no funcionó la medida paliativa probada durante la tarde en el viejo edificio, que se construyó de manera provisoria y después de 50 años aún continúa como sede de las distintas carreras de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Los caloventores industriales andan con gasoil y, si bien sirven para generar calor, el humo y el olor a combustible hacía que el aire se torne irrespirable.

Los caloventores se probaron durante la tarde para tratar de paliar la falta de calefacción en el edificio que se construyó de manera provisoria hace 50 años.

Según explicaron desde el decanato, al frente de Juan Carlos Fernández, se debe hacer un arreglo complejo para volver a contar con calefacción central en el edificio. Se detectó una importante fuga de agua en la cañería subterránea y ante el riesgo de derrumbe que se genera por la pérdida, se recomendó no encender la caldera este año.

Ante la imposibilidad de calefaccionar las aulas, se decidió suspender las clases y mientras se trabaja en métodos alternativos. Los caloventores quedaron descartados, entonces ahora se piensa en paneles eléctricos en cada una de las dependencias o en su defecto equipos de aire acondicionado frío-calor. Por lo tanto aún no hay fecha de retorno a las actividades presenciales.

La noticia sobre la suspensión de clases llegó a los medios nacionales, que relacionaron la falta de calefacción con la crisis presupuestaria que enfrentan las universidades del país y en especial la UNCo, que acumula un déficit económico cercano a los 200 millones de pesos en el primer cuatrimestre.


Gentileza mejorinformado
Ir arriba