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Una ambulancia quedó semisumergida en una inmensa laguna

La gran cantidad de lluvia caída durante el temporal de esta semana causó múltiples inconvenientes. Los techos no resistieron, tampoco el sistema cloacal que desbordó ante tamaña cantidad de agua de lluvia que se escurre por las cañerías en vez de salir por sistemas pluviales añejos o inexistentes. Estos problemas también los sufrieron los servicios de emergencia que debieron movilizarse ante el pedido de los vecinos con el riesgo de quedar encajados o hundidos en alguna laguna. De hecho, una ambulancia quedó semisumergida en un inmenso badén y necesitó de la asistencia de los vecinos para poder continuar.

Históricamente la calle 9 de Julio, o José Ingeniero como se denomina su continuación, es una extensa pileta de natación. Al estar al borde de la vía, su nivel es más bajo y con los paso a nivel o las rotondas el agua queda encajada y se torna imposible cruzar caminando. Y depende de la cantidad de lluvia caída, también se torna muy difícil para que puedan cruzar los vehículos.

Ayer por la mañana, cuando las nubes ya se estaban disipando y la lluvia era solo un mal recuerdo, el chofer de una ambulancia que intentaba regresar a Allen, decidió salir por calle Damas Patricias. Pero fue sólo un intento, ya que en el cruce con 9 de Julio la Fiat Ducato quedó imposibilitada de seguir avanzando.

Con agua hasta la mitad de la puerta, el motor decidió dejar de funcionar y por ende tampoco pudo seguir avanzando con el envión, porque necesitaba impulso para poder sortear la vía. Sin posibilidades de continuar, el chofer comenzó a solicitar asistencia, los vecinos del sector, que sufren permanentemente este tipo de problemas y lamentablemente ya están acostumbrados, brindaron la ayuda que pudieron, cortaron el tránsito y uno de ellos fue a buscar su vieja Ford F-100 y con una soga enganchó la ambulancia para poder rescatarla.

La ambulancia había salido durante la mañana temprano desde el Hospital Ernesto Accame de Allen con un paciente grave con Covid-19 positivo que requería internación de urgencia en el área de terapia intensiva del Francisco López Lima roquense. Luego de dejar al paciente, el equipo médico emprendió el regreso pero se quedó en el inmenso charco de agua y barro.

Aunque el vehículo de emergencia arrancó luego de quedar encajado, el mecánico que hace el servicio de asistencia del hospital recomendó una chequeo para determinar si el motor quedó con algún daño ya que podría haber ingresado agua por el filtro de aire o la varilla de control de aceite.

Gentileza mejorinformado

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